El alza del salario mínimo vital
Sin saber cómo ni por qué, de repente nos vimos sumidos en un debate sobre el salario mínimo vital. No podía ser de otra manera en el Perú donde la falta de planes estratégicos a largo plazo y la falta de una agenda compartida y respetada por todos hace que e los temas de discusión se susciten aleatoriamente, muchas veces en los momentos más inoportunos, q nos distraigan de lo verdaderamente importante.
Esta vez el tema fue el salario mínimo vital. Según el artículo 24 de nuestra Constitución el trabajador tiene derecho a una remuneración equitativa y suficiente, que procure, para él y su familia el bienestar material y espiritual. En este orden de ideas el salario mínimo vital debiera ser aquel que permita a una familia el bienestar material y espiritual mínimo que vendría a estar representado por la canasta básica familiar (si es que realmente se puede medir el bienestar material y espiritual para cada familia).
La última vez que se midió el valor de una canasta básica familiar en Lima fue en el año 1994 y se estableció en S/1,071 nuevos soles que indexado con la inflación a julio de 2005 resulta S/1,423 nuevos soles. Suponiendo que en cada familia trabajan el padre y la madre el salario mínimo vital debiera ser S7722 para cumplir con la Constitución. Es decir, todo trabajador sin importar su productividad, preparación o labor que realiza debiera ganar como mínimo esa cantidad.
Fijar el SMV es pretender decretar por ley el sueldo de la gran mayoría de peruanos. Lo que implica a su vez que necesitaríamos otra ley para fijar el grado de riqueza del Perú que permita hacer frente a que todos los peruanos ganen como mínimo el SMV. Qué bueno sería poder dar esa ley diciendo: a partir de la fecha el Perú es un país donde no existen los pobres y nuestra riqueza nacional representada por el PBI ascenderá a 500,000 millones de soles. Obviamente este escenario no es real, pero es tentador firmar leyes que nos transporten por un momento a un país ideal.
Curiosamente el Perú que es uno de los países que ha firmado más convenio con la OIT (Organización Internacional del Trabajo) no ha firmado el Convenio 131, en el cual se trata en forma comprehensiva este asunto. Por ejemplo, ahí se dice que el SMV debe estar en función a la productividad, desarrollo económico del país y la conveniencia de mantener un alto nivel de empleo (léase empleo formal).
Si nos compramos con nuestros vecinos más afines nuestro SMV es más alto que el de Bolivia, México y Ecuador y más bajo que el de Chile y Colombia.
No podemos pues fijar los sueldos por ley. Es el mercado el que determina su nivel. Pretender fijar un mínimo en un país donde la informalidad es la que predomina y donde los sueldos de esta están por debajo del SMV es fomentar más la informalidad y pretender elevar el mínimo actual es disminuir la proporción de trabajadores que ganan un SMV.
La única forma de elevar el sueldo mínimo vital en el Perú es aumentando la empleabilidad de los trabajadores, es decir, mejorando su educación, aumentando su productividad. Mientras tanto mantengamos un SMV lo más cercano a la realidad actual, es decir, a lo que realmente perciben la mayoría de trabajadores.
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