Sin lugar a dudas la Responsabilidad Social Empresarial acapara todos los debates, informes, foros y eventos de los últimos años. Es el nuevo enfoque empresarial orientado hacia la responsabilidad que una empresa tiene para con su entorno, definido éste como sus stakeholders o grupos de interés.
Perú 2021 define la Responsabilidad Social Empresarial como una forma ética de gestión que implica la inclusión de las expectativas de todos los grupos de interés (Accionistas/Inversionistas, Colaboradores y sus familias, Comunidad, Clientes, Proveedores, Medio Ambiente y Gobierno) alrededor de la empresa, para lograr el desarrollo sostenible. Es la forma en que la empresa se relaciona con su sociedad (stakeholders), generando beneficios para ambas partes. El principio es que para lograr el crecimiento de una empresa es necesario que la acompañe una sociedad que crece. El éxito sólo puede asegurarse si empresa y sociedad van de la mano.
Escuchamos decir frecuentemente que «RESPONSABILIDAD SOCIAL, ES UN BUEN NEGOCIO», dicho de otra forma, las acciones con responsabilidad social no son un gasto, es una inversión que genera Ganancias y Utilidades en algunos casos de forma inmediata, y en otros a mediano y largo plazo. Todos ganan, empresa y sociedad.
Por el otro lado está la Filantropía de la cual poco o nada escuchamos. Por este motivo me interesó distinguir entre ambos conceptos. Y me encontré con conceptos diametralmente opuestos.
Según el diccionario responsabilidad es el cumplimiento de las obligaciones o cuidado al hacer o decidir algo. Ser responsable de alguna persona o cosa, la obligación de responder ante ciertos actos o errores, es la deuda u obligación de reparar y satisfacer, la capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente. Por lo tanto Responsabilidad Social Empresarial sería la obligación de las empresas de reparar los daños causados por su accionar en la sociedad, por ejemplo en el medio ambiente. En una palabra es una obligación. En quechua, la palabra responsabilidad significa el que tiene la culpa.
Si buscamos en el diccionario la palabra Filantropía encontramos algo totalmente distinto: La etimología de la palabra filantropía deriva sus raíces del griego φίλος philos (o filos), y άνθρωπος, antropos, que se traducen respectivamente como «amor» (o «amante de», «amigo de»), y «hombre» (o «ser humano»), por lo que filantropía significa «amor a la humanidad» (Wikipedia).
En el blog de MASR (Marketing y Acciones Socialmente Responsables) figura la siguiente distinción:
“Corporativamente hablando, la Filantropía es el recurso dado a organizaciones humanitarias, personas o comunidades, directamente o a través de ONG’s no lucrativas. El propósito específico es mejorar la existencia de los seres vivos, generalmente de las personas.
La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) puede definirse como la contribución activa y voluntaria de las empresas para el mejoramiento social, económico y/o ambiental, con el objetivo de mejorar su situación competitiva y su valor añadido.
De modo que es diáfana la diferencia entre los dos conceptos, mientras el primero es netamente altruista, el segundo es 100% redituable, si no en dinero, sí en imagen y por tanto generación de good will por parte de sus consumidores.”
La Responsabilidad Social Empresarial es pues una necesidad para el desarrollo armonioso de nuestras sociedades, pero también hay que decir que no solo las empresas tienen esta responsabilidad sino también las personas a título individual.
No debemos, sin embargo, olvidarnos de la Filantropía. Dar, no por obligación, sino por amor al prójimo. Quizá si somos responsables socialmente estamos retribuyendo algo que debemos a la sociedad, en buena hora, pero si damos algo más por filantropía estaremos dando algo que ya no es de la sociedad sino nuestro y nos desprendemos de ello voluntariamente sin esperar retribución alguna, por lo menos en esta vida. Al final podríamos argüir que siempre hay una conveniencia, aquí o allá.
Cada uno saque su propia conclusión.
Leopoldo Scheelje Martin
Ex Presidente de CONFIEP
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